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lunes, 24 de octubre de 2011

MI PRIMER CONTACTO CON LA PALABRA PROFETICA

Por el pastor Gamaliel Calderón M.



Corría el año 1980  cuando mi padre pastoreaba el templo "BETANIA" en Mexicali BC.  Como cristianos evangélicos de fe pentecostal  la congregación estaba acostumbrada a ver los dones del Espíritu Santo (lenguas, interpretación, sanidades, expulsión de malos espíritus, etc). Sin embargo, siendo yo un muchacho nunca me había tocado la oportunidad de ver cumplida en mi propia persona alguna palabra de ciencia o de profecía, aunque la había observado obrar para otras personas. Asistía a la congregación un matrimonio muy querido por nosotros, los hermanos Rodrigues. La hermana Lourdes de unos 30 años, era una persona de buen testimonio y muy callada y prudente. Cierto día, después de terminarse el culto, me llamo y me dijo:

 "Hermano Gama, Dios me ha mostrado que tu hermano Sergio (uno de mis hermanos de sangre) caerá enfermo, y después tu también caeras en cama. Pero no te preocupes, que todo esto es parte del proceso de Dios para tu vida".

La hermana Lourdes nunca hablo en lenguas, y mucho menos me dijo el mensaje gritando o vociferando. Lo hizo de forma muy tranquila, y sobre todo con cariño, pues yo era solamente un muchacho adolescente. 

Este mensaje me pareció algo raro y a la vez interesante, por lo que inmediatamente fui a consultar al pastor (mi padre). El me contesto. "Mira hijo, muchas hermanas dicen esto y aquello, pero no lo tomes muy en serio". (Mi padre había sido testigo de bastantes profecías falsas y emocionalistas, cosa muy común cuando no se enseña al respecto en la iglesia, ni se educa a quienes tienen algún don de este tipo).  Pero yo note que mi padre se quedo muy pensativo por aquel mensaje para su hijo. Tanto mi padre y yo sabíamos que la hermana Lourdes no era una persona fantasiosa o excesivamente emocionalista, y mucho menos imprudente. El tiempo habría de decir si aquella palabra profética era verdadera o no.

Pasaron solamente dos meses cuando a mi hermano se le hincharon las dos rodillas como pelotas de soft-ball y le era muy doloroso el poder caminar. También se le hincharon los hombros y le resulto una infección grave en un ojo, el cual estuvo a punto de perder. Al mes, yo mismo caí en cama por la misma enfermedad. (Sindrome de reiter). Dios nos fortaleció finalmente y pudimos pasar aquel doloroso proceso. En este caso, la palabra profética me aseguraba que estaba en las manos de Dios y que no debía temer.

Este fue mi primer contacto personal con una palabra profética que pude vivir y comprobar en mi propia persona. Desde entonces he sido testigo de la operación de este tipo de dones  dados por el Santo Espíritu y también de lo que a veces se presenta como verdadero, cuando no lo es. Dios ha sido muy misericordioso en derramar estos dones para exhortación y consolación de su pueblo. Solamente quería compartir con ustedes esta primera experiencia con la palabra profética.

hombredfe

1 Corintios 12:7-11

7. "Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.
8. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
9. a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.
10. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.
11. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere".

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