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martes, 11 de septiembre de 2012

TERMINE EL LIBRO "LA PARÁBOLA DE LA HIGUERA"


Shalom.

Hoy termine de escribir el libro "La parábola de la higuera" y acabo de mandarlo a la impresión. La editorial esta en E.U y se llama PALIBRIO. Este es el link donde estará a la venta en unas dos semanas: http://bookstore.palibrio.com/  
Se podrá adquirir en papel y también en libro electrónicoEl libro tiene 200 paginas y ocho capítulos que son: 

I N D I C E 

CAPITULO-----------------------------------------------------------------PÁGINA

1.-APRENDAN LA PARÁBOLA DE LA HIGUERA                                         7                                                  
2.-COMO ABORDAR LA PROFECÍA BÍBLICA                                           29
3.- EL MISTERIO ESCONDIDO EN DIOS Y SUS FIGURAS.                       61
4.- LAS SIETE VISIONES DE DANIEL PROFETA                                      84
5.-LAS SETENTA SEMANAS PROFÉTICAS                                             102                                  
6.-CRITICA AL DISPENSACIONALISMO                                                158                       
7.-EL TIEMPO DEL FIN SEGÚN LOS PROFETAS                                      171
9.-LA MUJER VESTIDA DEL SOL                                                           192


Agradezco a mi preciosa esposa su apoyo y paciencia y palabras de animo para que pudiera sacar a luz mi primera publicación en forma de libro impreso. Espero que sea de bendición a los que gustan escudriñar los misterios biblicos. Si usted desea información sobre este libro puede escribir a mi correo personal: hombredfe@gmail.com

A los que gustan de los temas de profecía bíblica, Y Para que se les antoje comprar mi libro, aquí les ofrezco unas pequeñas partes de algunos capitulos: 
  


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(Capitulo ocho)
  
"La mujer vestida del sol"
  
(De la pagina 7 a la 10):


EL USO Y LA INTERPRETACIÓN DE LAS FIGURAS PROFÉTICAS

Dios transmitió a los antiguos profetas figuras y símbolos para expresar verdades espirituales y de aplicación práctica. Incluso Jesucristo el gran maestro empleo el leguaje figurado para transmitir las verdades del evangelio (Jn. 2:19-22, Jn. 3:14). Pablo apóstol nos explicó en sus cartas el empleo en la escritura y la interpretación de las figuras proféticas. Las cosas materiales, dijo, son sombras que representan lo que es real (Col. 2:16-17) Y aun las mismas vidas de los antiguos profetas son simbólicas, es decir, nos representan verdades espirituales, cosas que sucederán cuando llegue el cumplimiento.

¿Hasta dónde es sano llevar la interpretación de una figura o un símbolo profético? Empleando la metáfora de las sombras, sabemos que el sol proyecta la sombra de lo que verdaderamente es el objeto. En la práctica, nos basta una sombra bien definida o bien proyectada para darnos cuenta de quién o qué es la figura real. De la misma forma, no podemos excedernos en la interpretación de las figuras y símbolos proféticos de la escritura. A la hora de leerlos e interpretarlos, bastara con identificar claramente el evento real que se cumplirá, el cual deberá estar siempre acorde con el propósito divino ya revelado. Debemos dar gracias a Dios que su propósito ya está claramente definido por toda la escritura, en declaraciones francas y directas y también en muchas figuras. El propósito divino es salvación a los hombres por la sangre de Jesús.

Cuando un intérprete toma una figura o un símbolo de la biblia sin tener en mente el propósito divino, violenta el espíritu de la profecía y da a luz interpretaciones fantásticas y novelescas, que se apartan con mucho de la realidad y del objetivo del evangelio. En este caso las figuras o sombras se deforman y se manipulan hasta hacer de las palabras de los profetas una película sensacionalista que gusta a la mente carnal, una mente que tiene comezón de oír cosas nuevas. Decía mi maestro de biblia, y nunca lo he olvidado:

“Hijo mío, si la interpretación de las figuras y los símbolos no concuerda primero con las verdades claramente reveladas de las escrituras… y con la realidad de la vida, esa interpretación es falsa”.” (Palabras del finado pastor Efraín Valverde Sr.).
Teniendo en mente este sano principio de interpretación, voy a comentar brevemente sobre la controversial mención de Jesucristo de “la caída de las estrellas” en el tiempo del fin.


ENTONCES HABRÁ SEÑALES EN EL SOL, EN LA LUNA Y EN LAS ESTRELLAS

Mt 24.29 “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”.

Muchos hombres, impíos y creyentes, han comentado sobre la imposibilidad de que las estrellas caigan del cielo, dado que según la astronomía, una sola estrella bastaría para destruir el planeta entero. Evidentemente Jesucristo está empleando aquí un simbolismo muy conocido desde el AT para hablarnos de realidades proféticas que se cumplirán a su debido tiempo.

Tanto la simiente de Abraham, como los seres angelicales que operan las regiones celestes, son llamados “estrellas en la biblia”. La simiente de Abraham son llamados “estrellas” en el sentido de la gloria eterna que recibirán los redimidos que entren a gobernar en “el reino de los cielos” (Gen.26:4, Dn. 12:13). No es extraña la figura de que los creyentes “Hijos de Abraham” suban a ser colocados en “lugares celestiales con Cristo Jesús” por gracia. (Efe. 1:20,2:6) Pablo mismo compara a los astros y su gloria con la resurrección de los muertos, en el siglo venidero (1 Cor.15:35-44), cuando será posible que “habitemos los cielos con un cuerpo ya transformado” (Fil. 3:20-21).

También a los seres angelicales se les llama “estrellas” en la biblia, y no solo a los buenos, sino también a los ángeles caídos. Al mismo Satán se le dice “lucero”:

Isa. 14:12-14 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.
13. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;14. sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo”.

Las miríadas de seres angelicales son llamados “ejércitos celestiales” o “el ejército del cielo”. Los hay tanto buenos (Sal. 148:1-4,103:20-21) como malos, (Efesios 6:12).

La figura simbólica “estrella” nos habla pues de seres humanos que poseerán el reino eterno, y también de seres angelicales puestos en autoridad sobre los cielos, y otros seres angelicales “caídos” o lo que significa, arrojados de su puesto de autoridad. Satán y sus ángeles son estrellas caídas. No debemos confundir en el lenguaje profético la “caída de una estrella” con el descenso a la tierra de un ángel de Dios. (Apoc. 20: 1-3). Los “caídos o arrojados a tierra” son los enemigos de Dios.
En Apocalipsis 9:1-2 se describe la caída de una de esas estrellas del cielo:

“El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo.2. Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo.3. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra.”

Juan ve una “estrella del cielo que cae a la tierra”, y se trata de un ser angelical “caído” a la tierra. A este se le da la llave o la autoridad para dejar salir espíritus malos del abismo durante ese tiempo terrible. Es importante entonces reconocer el leguaje figurado que Jesucristo emplea en Mt. 24 cuando dice que “las estrellas caerán del cielo”.

Pero no solo se trata solamente de los seres angelicales negativos de las regiones celestes que serán derribados a tierra en ese tiempo de angustia terrible. Lo que Jesucristo estaba transmitiendo a sus discípulos con estos símbolos era en si lo que sucedería en la conclusión del “misterio escondido en Dios”. Es decir, que después de revelarnos que habría un necesario periodo de predicación a los gentiles “antes del fin” y que Jerusalén entraría en escena de nuevo, una vez que se cumplieran “los tiempos de las gentes”…entonces, habría señales en el sol, en la luna y en las estrellas. ¿Qué significa esto?.
  
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(Capitulo siete)

"El tiempo del fin según los profetas"

(Paginas 176-178)

¿DONDE QUEDO LA ÚLTIMA MEDIA SEMANA?

Hablemos un poco más sobre los tiempos proféticos. Si observamos atentamente Daniel capítulo nueve, se nos dice “y en otra semana…y luego se menciona Y a la mitad de la semana”. Quien parte la semana setenta a la mitad, es Gabriel, y pocos han notado que solamente se menciona en allí la primera mitad de la semana 70 y sus eventos, pero  no se vuelve a mencionar la última mitad en ese capítulo, o en esa visión de Daniel (que es la sexta visión).La razón es porque exactamente a la mitad de la semana Cristo revela el “misterio oculto en Dios”. El punto, y es importante notarlo, es que  las setenta semanas no están completas en el capítulo nueve, o en la sexta visión de Daniel; las setenta semanas proféticas se terminan de recibir y explicar en la séptima visión, es decir en el capítulo doce, en la última visión de Daniel.

Hago notar que no soy yo quien hace esta partición y disposición de los tiempos proféticos, sino que es el ángel Gabriel quien de esta forma los explico y los transmitio a Daniel. Gabriel dejo la última mitad de la semana setenta para revelarla a Daniel en la séptima visión. Este hecho no es una postura escatológica; fue una disposición divina, así como también lo es el hecho de que esa media semana sea la única que aparece después en el libro del Apocalipsis. En este punto, nosotros aceptamos las disposiciones divinas, o nos aferramos a la tradicional e improbable “semana de la tribulación”. Esta especial distinción y separación de la última mitad de la semana setenta ha pasado desapercibida a muchos exegetas, así como el hecho de que, el libro del Apocalipsis, como tal, en su mayoría es  la explicación a detalle de estos últimos tres años y medio, que están pendientes en el plan divino.

EL LIBRO CERRADO Y EL LIBRO ABIERTO

Sin embargo, una cosa si es muy clara y esto sí ha sido comentado por muchos: A Juan se le revelo la parte que a Daniel se le negó. “Cierra las palabras y sella el libro…estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin” (Dn. 12:4,9) Compárese con (Apoc. 5:1-5). “El cordero ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos”.

 En su última visión Daniel trata con un misterio profético sellado,(con un libro cerrado), mientras que  Juan trata con un libro que le fue abierto… por el mismísimo cordero de Dios. Por esto, el Apocalipsis es una “revelación de Jesucristo”. En el capítulo 10 de Apocalipsis el librito está abierto y Juan puede “comerlo” (discernirlo, entenderlo) para poder profetizar hacia adelante. (Apoc. 10:1-2,10-11).

Pero lo que es contundente aquí es: ambos profetas (Daniel y Juan) nos hablan de esa última media semana profética  que está pendiente. Esta es la parte misteriosa que solo podía revelarse y activarse después de la muerte del cordero: (1)La salvación a los gentiles, y (2)la final redención de Israel en el tiempo del fin dentro de esos “tiempo, tiempos y la mitad”.

LA MEDIA SEMANA DEL JURAMENTO ANGELICAL

Dn. 12:6-7
Y dijo uno al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas? 7. Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas”.

El tiempo del fin es: “tiempo, tiempos y la mitad”, y esto fue dicho bajo el solemne Juramento de un ser angelical.

De nuevo hago notar: El tiempo del fin es media semana y esto no es una postura escatológica de alguna escuela: Es el juramento del ángel poderoso que estaba sobre las aguas del Rio, en la última visión de Daniel. Los que sostienen (sin textos bíblicos) una semana de la tribulación violentan este juramento angelical. Es mucha osadía contradecir a los profetas y a los seres angelicales, pero los hombres somos osados. De ahí la seria advertencia del Señor sobre nunca trastocar los conceptos y la forma de la profecía bíblica. (Apoc. 22:18-19). La advertencia está en el libro porque Dios sabía que los hombres intentarían trastocar su santa palabra.

¿Y qué sucederá en este misterioso tiempo del fin que es “tiempo, tiempos y la mitad”? Hermanos amados, el enfoque divino es el mismo: Redenciónpero ahora para el Israel endurecido, específicamente para la última generación de israelitas que, según los profetas, creerán y recibirán al mesías antes de su segundo advenimiento; Esos son los israelitas que en Jerusalén exclamaran:¡!Bendito el que viene en el nombre del Señor!!.

Hermanos, no existe otro enfoque en el plan divino sino el de levantar la cosecha de Dios en la tierra: Judíos y gentiles redimidos por la sangre de Cristo; y luego vendrá la inevitable quema de la cizaña que dijeron los profetas. Para que podamos visualizar mejor los tiempos proféticos ofrezco aquí un sencillo diagrama de la septuagésima semana. Los conceptos numerados en el mismo se comentan abajo...

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