Buscar este blog

martes, 28 de febrero de 2012

Testigos de Jehová(La penosa y triste historia de una organización de falsos profetas modernos)

Mi amigo Lavasori me envió un video donde recuerda algunas de sus vivencias con los Testigos de Jehová. El tenia 15 años de edad cuando se anunció un nuevo libro de los testigos en una asamblea donde estuvieron presentes los señores Fred Franz y Nathan Knor. Muchos honestos y crédulos testigos de Jehová han sido engañados impunemente por el cuerpo gobernante. Escucha este interesante video.



Nota: Si te interesa aprender a tratar con las doctrinas de los testigos de Jehová visita mi blog donde hay algunos videos de mi autoria muy interesantes:


http://testigosdejehovaencuentros.blogspot.com/

Estado judío: el desafío ultraortodoxo


·         Imprimir
·         Email
Detalles

Publicado en Lunes, 27 Febrero 2012 20:35
Escrito por Donniel Hartman


En lo que hace a ciudadanía judía, el Estado de Israel adoptó la definición más pluralista y tolerante en la historia judía. Siguiendo a las Leyes de Nüremberg, la ley israelí determina que cualquiera que fuera perseguido por su judaísmo tiene derecho a ser ciudadano en la patria del pueblo judío. Como resultado de esta definición, descendencia matrilineal o patrilineal, conversión al judaísmo a través de cualquiera de las corrientes reconocidas, estar casado con un judío o tener un abuelo judío, son todos requisitos suficientes para otorgar la ciudadanía israelí. El problema, y de hecho el fracaso, del Israel moderno es que este estándar de pluralismo y tolerancia no fue aplicado a la otra parte del judaísmo de Israel, o sea, un lugar donde las tradiciones, los valores y las leyes puedan ser integradas a la esfera pública.


En lugar de limitar estas expresiones a zonas del judaísmo donde existe unanimidad de opinión o por lo menos un amplio consenso, los israelíes les dieron la autoridad de determinar estas cuestiones a los ortodoxos. Como una expresión de la ambivalencia sionista hacia el judaísmo tradicional, especialmente en sus formas «religiosas», los israelíes no ortodoxos cedieron su voz y su lugar en la mesa, permitiendo a otros determinar políticas en asuntos en que muchos de ellos se sienten ajenos. Mientras el precio no fuera muy alto los israelíes estuvieron dispuestos a vender su derecho por nacimiento en lo que hace al judaísmo en el ámbito público. Al hacer esto, no sólo se alienaron ellos mismos sino que se mostraron dispuestos a violar principios fundamentales de una democracia liberal, que garantiza los derechos y libertades inalienables de los individuos.

Hasta el día de hoy la Corte Suprema de Israel utiliza la Ley Básica de Dignidad Humana y Libertad, una especie de constitución israelí, para proteger los derechos de las minorías y la libertad política, pero nunca la ha utilizado para minar el singular poder y la dictadura del Rabinato israelí en asuntos de matrimonio, divorcio y conversiones. La «invasión» ultraortodoxa en los asuntos públicos no es el resultado de su creciente poder sino de la perpetuación de una pasividad por parte de la sociedad israelí en lo que tiene que ver con lo judío en la vida pública en Israel. La gente puede quejarse, pero eso sólo conduce a culpar a un tercero, y nunca señala la falla fundamental que se ha consolidado en la expresión de lo judío en Israel. Si hay un deseo, alcanza con una elección para revertir la realidad y el statu quo actual.

La segunda característica definitoria del lugar de los ultraortodoxos en la sociedad israelí es como una minoría, casi como una minoría étnica separada del resto de los ciudadanos del país. El sionismo aspire a crear un nuevo judío y un nuevo judaísmo y los ultraortodoxos no tenían lugar en ese futuro. Así como los ultraortodoxos temían asimilarse, los israelíes temían que su ideología influyera la naturaleza del nuevo y moderno Estado. A los ultraortodoxos se les permitió e incluso alentó a formar sus propios guetos con la esperanza de que un día simplemente desaparecerían.

Para preservar su identidad fue creado un sistema de prestaciones, en tanto «ellos nos dejaran vivir». Mucho se ha hablado abogando por un servicio militar completo y la integración en el mercado laboral por parte de la comunidad ultraortodoxa. Pero la verdad es que la mayoría de los israelíes no ortodoxos no quieren ultraortodoxos en su lugar de trabajo ni vivir con las consecuencias de su integración en unidades militares...


Nota: Este artículo refleja una situación en Israel que muchos cristianos evangélicos  desconocemos pues solamente tenemos la visión halagüeña que escuchamos de muchos predicadores pro-judíos emocionalistas que no explican a las iglesias lo que en verdad sucede en el estado judío.